miércoles, 14 de noviembre de 2012

Indagando sobre el tema...

Cuando realicé el trabajo de Psicología del desarrollo; los vínculos de apego en niños institucionalizados, tuve claro que quería seguir indagando sobre este tema y me pareció buena idea hacer un blog que obtuviera las posibles dificultades que estos niños pueden presentar con respecto a los vínculos afectivos, a nivel de aprendizaje, de conducta, y en general para adaptarse a la sociedad.

La gran mayoría de los niños que manifiestan conductas agresivas son diagnosticados con algún Trastorno asociado al Déficit de atención y Comportamiento perturbador. Sin embargo, estos criterios se limitan sólo a describir y no explicar las posibles causas de estos trastornos, relacionados en muchos casos con el vínculo afectivo.








Los niños y las niñas que viven en un ambiente comunitario suelen ser personas en riesgo social, de desamparo, o bien por la imposibilidad de los padres de hacerse cargo del menor. Estos niños son personas con especiales condiciones de atención, porque la manera de acceder a los estímulos y conocimientos que su medio ambiente les brinda, difiere mucho de los menores que participan en escenarios cotidianos y familiares como es acompañar a la mamá al comprar, cuidar al hermano menor, mirar al papá afeitarse la barba, ir juntos al parque, entre muchas otras actividades que distan mucho de ser fragmentos de una realidad.

Estas actividades vistas como totalidades inmersas en la cultura del niño, poseen un alto valor educativo y pedagógico porque es a través de la interacción con los otros que el niño logra construir su conocimiento. La participación del niño en tareas consideradas valiosas por la cultura en cuestión constituye el espacio idóneo para transmitir valores, habilidades, saberes y costumbres; y que sin duda son experiencias básicas e indispensables para lograr el desarrollo pleno de las personas.

Los menores institucionalizados están al margen de beneficiarse de muchas de las experiencias que la educación informal ofrece y que las prácticas escolares no logran sustituir. Los niños y las niñas tienen privación cultural; además de no ser miembros activos de una sociedad plural, poseen pocas oportunidades de acceder a conocimientos plenos de sentido y significado dentro de un albergue.